domingo, 19 de octubre de 2014

Trabajo interno

Les comparto una reflexión que escribí en el muro de Facebook:

Cuando anhelamos la paz interna o la prosperidad económica, o simplemente la sensación del buen camino de los demás, es un buen momento para hacer una recopilación de nuestro propio trabajo interno y ser muy honestos con nosotros mismos sobre lo que sí hemos hecho y lo que no hemos hecho. Cualquier grado de auto conocimiento tiene su propia recompensa, pero no pienses que cualquier grado de auto conocimiento te traerá lo que anhelas de los otros. Es decir, la envidia te hará identificar lo que hace falta pero si sólo te quedas con la envidia nunca te moverás de lugar.

viernes, 3 de octubre de 2014

Por qué le pasan cosas malas a la gente buena

Escribí en las trece vidas de cecilia mi versión sobre por qué le pasan cosas malas a la gente buena. Por supuesto, paso la explicación al interior de cada quién.

http://www.lastrecevidasdececilia.com/9-reflexiones-del-citadino-mistico/84-porque-le-pasan-cosas-malas-a-las-personas-buenas.html


martes, 3 de junio de 2014

¿Por qué la vida es difícil? Segunda herramienta: Lo mejor es enojarse



En el primer artículo de la serie nos planteamos  la siguiente pregunta:

¿Cuáles serían esas herramientas que necesito tener para  dejar que la vida se manifieste como es sin temor a que esa misma vida me asfixie? 

En el segundo artículo platicamos sobre la primera herramienta: “Para ir alegre en el mar embravecido”
Ahora platicaremos de la segunda herramienta. Tal vez en este momento comiences a considerar seriamente que el control sobre cómo te sientes está en tus manos implica un cambio de perspectiva tremendo. Puedes ver que la vida es como es y que el que tiene que cambiar o la que tiene que cambiar eres tú si deseas tener otra calidad de vida. Entendiéndose la calidad de vida como la capacidad de fluir con la vida sin necesidad de protegerse de ella.

Vamos a listar la segunda herramienta:
·         La segunda herramienta nos pide “tener la capacidad de expresar enojo, ya sea enojo del pasado o del presente, de una manera clara, coordinada y precisa”

El pasado no puede cambiarse, pero sí podemos cambiar la forma en que nos sentimos con respecto al pasado.  Los acontecimientos que nos han sucedido en la vida tienen un propósito, pero, por un momento quisiera que te conectadas solamente con la emoción. Trata de conectarte con el enojo que sentiste en ese momento. No importa si ese enojo está o no está justificado. No importa si el enojo fue por una causa o razón que  no entendiste. No importa si en el presente entiendes las razones del enojo. La solicitud que te hago es que apagues un momento el intelecto y trates de conectarte solamente con el enojo. Digamos que el ejercicio es conectarte con el enojo en bruto, es decir, sin que medie ninguna clase de razonamiento a favor o en contra de la situación.

Ahora imagina que durante un episodio de tu vida se formo un pequeño lago de agua cristalina en el patio de tu casa.  El lago representa el enojo producido por ese episodio. No importa el motivo del enojo, el enojo existe, el agua está ahí en el patio trasero de tu casa.  Al principio el agua es cristalina pero al paso del tiempo comienza a tener la apariencia y el olor del agua estancada.  Como nos han dicho que el agua estancada es irracional o primitiva, en lugar de dejar correr ese líquido que ya no debería estar ahí, lo que la mayoría hace es guardar el agua descomponiéndose.

Cuando se encuentra guardada el agua continúa su proceso natural de descomposición. Después de un tiempo comienza a oler peor. La estrategia que la mayoría elige es la racionalización: figurativamente colocamos el agua en envases herméticos y después enterramos esos envases.

El asunto del agua no se ha solucionado pero al menos está “contenido”. Las  ideas  que utilizamos para justificar que nuestro enojo  se encuentre guardado  bajo tierra son parecidas a estas:

  • “¿Para qué mover el pasado?, eso ya pasó”
  • “Ahora entiendo la razón, por tanto no hay motivo para enojarme en este momento”
  • “Si me enojo atraigo cosas negativas así que prefiero pensar positivo que volverme a enojar por algo que no puedo cambiar”
  • “Si los demás se dan cuenta que continúo enojada o enojado por esa situación me tacharan de inmaduro o inmadura”
  • “Si me enojo me voy a meter en problemas así que mejor no lo hago”


Podríamos mantener eso indefinidamente si no fuera por un inconveniente: el universo te refleja siempre lo más profundo de ti.  Esto es, primero te reflejará en tu cotidianidad todo el enojo que tienes guardado y después te reflejará la personalidad y las ideas que tienes en la superficie. Así, no sirve de nada “estar en paz” o “comprender” en la superficie si en el fondo todavía te encuentras enojada o enojado en lo más profundo.

La tarea es sacar el agua que se encuentra estancada o enterrada. El objetivo es una sensación de libertad, de frescura, de levedad y de confianza que se obtiene después de reconocer que el enojo se encuentra ahí, respetarlo y después dejarlo ir.  El enojo debe sacarse de  una forma física y de una manera verbal.
Algunas directrices para realizar esta tarea son:

  1.        Sacar el enojo no implica que tengas que hablar con la persona que te hizo enojar. 
  2.        Sacar el enojo debe hacerse con el propósito de sanar y no de revanchismo.
  3.        Sacar el enojo físicamente consiste en realizar un acto expresando ese enojo de una forma que no lastime a nadie. Puedes por ejemplo golpear la cama con tus manos o gritar a todo pulmón en un sitio donde nadie te escuche.
  4.        Sacar el enojo verbalmente consiste en contar a un amigo con qué estás enojada o enojado. Pídele a ese amigo que no te de consejos ni que valore si el enojo es justificado o no, solamente que te escuche.
  5.        Por supuesto: va a oler muy feo al principio el agua que se va después de estar tanto tiempo estancada. No te asustes, déjala seguir, es para curar.
  6.        Sacar el enojo no significa que seas primitiva o primitivo, todo lo contrario.


Después de hacerlo con el pasado, podrás hacerlo con el presente. El objetivo es que te parezcas a un pato. Cuando están en el estanque los patos son muy apacibles. En ocasiones existe una fricción entre ellos. La pelea dura unos segundos y después cada pato por su lado se sacude. Un segundo después de sacudirse, el pato se encuentra completamente en paz. Su pasado ya no existe.

Otro ejemplo puede ser un niño de cuatro años que se acaba de caer de la bicicleta. Cuando se cae el niño llora desconsoladamente. Llora de miedo de dolor y de enojo. No está evaluando por qué se cayó o si debería haberse o no caído. Tampoco está pensando si  su enojo está o no justificado. Sólo llora. Tres minutos después se encuentra como si nada porque se dio el permiso de “dejar ir” esas emociones.

Date el permiso de enojarte para sanar. Date el permiso de no cargar el pasado (injusticias que sufriste, dolor que te causaron, metas no realizadas) como una justificación de tu comportamiento actual. Date el permiso de sentirte ligera o ligero.


Con la práctica te parecerá obvio  y fácil el proceso. Los demás se preguntarán cómo es que la vida parece ser más ligera a tu alrededor. Si alguno te pregunta de manera directa, dile que lo mejor… es enojarse.

jueves, 22 de mayo de 2014

De cada quien.


A continuación reproduzco una reflexión sobre mi percepción sobre una parte de la naturaleza humana que escribí en mi perfil de FB:

Reflexiono sobre una parte de la naturaleza humana. 

En determinados momentos de nuestra vida tenemos la necesidad d eun cambio. En ocasiones este cambio es sutil o radical. Todos sabemos que para obtener un cambio debemos provocar ese cambio, es decir, debemos actuar de manera diferente a como hemos venido actuando. Entre más saturados estamos de la experiencia actual, entonces más motivados DEBERÍAMOS estar para intentar algo diferente en nuestra manera de actuar y de pensar.

Una enfermedad es una buena experiencia de saturación: a cualquiera que ha tenido un dolor agudo le ha urgido un estado mejor de bienestar.
La pobreza económica también lo es: a cualquiera que le ha urgido un peso para comer, le ha urgido estar mejor.
Una serie de eventos desafortunados también nos satura y nos invita al cambio: a cualquiera que ha tenido meses de "mala suerte" le parece urgente encontrar un estado mejor en su vida.

¿Debería ser obvio no?

Pues no. No lo es. Cuando pedimos un cambio, la información de qué hacer y cómo hacerlo nos llega. Sin embargo, lo que la mayoría de nosotros hacemos es resistirnos a hacer algo diferente. La mayoría de las ocasiones sólo queremos cambiar un poco y que todo lo demás cambie para nuestro beneficio. La mayoría de las veces no estamos dispuestos a cambiar de manera profunda, completa, ontológica. La mayoría de las veces decimos ( a veces llorando y desesperados) que queremos cambiar pero en el fondo seguimos esperando que los demás cambien, que la vida cambie, que el cuerpo cambie, que los amigos cambien, que el jefe cambie...

Un porcentaje de amigos y amigas que conozco pide un cambio en su vida pero no está verdaderamente dispuesta o dispuesto a hacer o pensar diferente. Por el contrario, también soy amigo de un segundo grupo cuyos integrantes deciden "tomar el toro por los cuernos" lanzándose temerarios a lo nuevo, seguros que habrá un beneficio en su vida a pesar de no ver ese beneficio a simple vista.

Este segundo grupo vence sinergias muy profundas:

1.- La tendencia a permanecer en el mismo lugar a pesar de que ese lugar duele.
2.- La tendencia a seguir pensando igual a pesar de que ese pensamiento no los lleva a ningún lado.
3.- La tendencia a hacer responsable a los demás del estado de bienestar de cada uno.
4.- La tendencia a ser mejor persona a través del sufrimiento.
5- La tendencia a visualizarse como victima de las circunstancias.

Este segundo grupo, por el momento, es reducido. Pero estoy seguro que los que están en el primer grupo verán los beneficios en paz, tranquilidad, felicidad y abundancia que poco a poco consiguen los segundos y un día se sentirán tentados a preguntarle a los del segundo grupo cómo es que lograron sentirse tan bien con ellos mismos.

La decisión es de cada quien.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Para ir alegre en el mar embravecido: Primera herramienta








En el artículo anterior platicamos sobre las herramientas que pueden ayudarnos a percibir nuestra vida de forma liviana. La primera herramienta que es buena idea practicar se llama intuición. La intuición es la toma de decisiones que no se basa  en un pensamiento o en una sensación. Cuando tomamos una decisión lo hacemos normalmente por dos razones: emocional o  racional. Sin embargo existe una tercera razón para la toma de decisiones: la intuición.  No es un pensamiento, no es una emoción. Es una serie de ideas complejas que no llegan una después de otra, por el contrario, nos llegan en una sola vez.
La intuición es un proceso simple pero difícil de dominar. Es difícil dar instrucciones detalladas. Es como escribir instrucciones para andar en bicicleta. Puede decirse donde poner un pie u otro. Hacia donde mandar el equilibrio del cuerpo ya es un poco más difícil de explicar y la sensación de vaivén mientras estas aprendiendo todavía más. Sin embargo, vamos a intentarlo.
Cuando vamos en un automóvil en ocasiones tenemos la idea de dar vuelta a la izquierda o a la derecha. Esa idea no fue razonada ni emocionada. Sólo llego, por un momento y en una sola exhibición. Si nos ponemos a pensar por qué habríamos de tomar esa decisión ya no estamos actuando por intuición. Es decir, el razonamiento de la decisión no es ser intuitivos. Como la intuición llega de una sola vez, la ventana de oportunidad para tomar esa decisión basada en la intuición es muy estrecha. Digamos que es instantánea. Si dudamos entonces ya no estamos actuando con  intuición porque al dudar estamos en el razonamiento o  la emoción.
No nos confundamos creyendo que seguimos nuestra intuición. De hecho, los errores mientras aprendemos la intuición, serán en su mayoría  por creer que sí seguimos nuestra intuición cuando en realidad nuestra decisión fue razonada o emocionada y nosotros queremos creer que fue por intuición.
Ahí radica el grado de dificultad. Decantar nuestras decisiones tomadas por intuición de las tomadas por la racionalización o la emoción.
Cuando ignoramos la intuición (todos lo hacemos en mayor o menor medida) estamos implícitamente reforzando un paradigma en donde pensamos que nuestros sentidos y nuestra experiencia nos llevarán siempre por el mejor camino, pero esto no es así. Incluso, podemos desconfiar de nuestra intuición porque en ocasiones nos llevará por caminos desconocidos y eso no nos gusta. Esto es normal al inicio del proceso porque lo vemos confuso y difícil de dominar. Es como desconfiar de la bicicleta porque nos parece difícil de dominar, complicada y potencialmente peligrosa: un aparato que puede traer más problemas que beneficios y que es mejor dejar guardada en el armario como una bonita anécdota.

Pero, qué pasaría si comenzamos a dominar la intuición. ¿Qué pasaría si después de algunos tropiezos empezáramos a desarrollar esa habilidad? La sensación de libertad y velocidad serían incomparables. Con el dominio de la intuición tenemos la posibilidad de hacer cosas que nunca habíamos hecho antes y sentirnos seguros porque siempre habrá una pequeña voz que en el momento justo nos dirá sin palabras cuando dar vuelta en nuestro camino. Es como tener un vigía en nuestro barco que alcanza a ver un poco más lejos y un poco más nítido. Este guía siempre estará contigo y entre más lo escuches, más claro se volverá para ti. 

jueves, 1 de mayo de 2014

¿Por qué la vida es difícil?


¿Por qué la vida es difícil? 

Tal vez te hayas encontrado en un momento de tu vida en donde las dificultades y problemas que se presentan parecen no tener final. Intentas poner buena cara a los problemas y después piensas que esos problemas no te van a vencer. Puedes practicar el estoicismo o la rebeldía ante los conflictos, sin embargo estos siguen viniendo.  Si eres un persona con fe,  le rezaste a dios para que te ayudara pero no solo no obtuviste una respuesta clara, sino que en ocasiones pareció, incluso, que recibiste una respuesta contradictoria a tu solicitud de ayuda. 

A veces la vida parece ser muy difícil o demasiado cuesta arriba:  requiere una cantidad enorme de  esfuerzo que no se corresponde con los resultados que esperamos. 
Si ya has intentado todo y te encuentras un poco desconectado o desconectada de la vida porque ésta no parece ser sutil contigo, existen algunos paradigmas que pueden revisarse para comprender con mayor profundidad la razón de las situaciones desagradables por las que has pasado o estás pasando.  

Primer paradigma a cambiar: 

"Mi vida  es difícil, ¿cómo hago que la vida sea más fácil?" 

Este modelo de pensamiento tiene un problema y es que nos limita a tratar de hacer que la vida cambie. Cuando pensamos de esta manera estamos asignando una personalidad buena o mala a la vida, lo cual es tan ilógico como querer asignar una personalidad al mar. El mar no es bueno ni malo: el mar es. De la misma manera la vida no es mala ni buena, solamente es. De esta forma puedes ver que si te pones a esperar que la vida cambie y se comporte mejor contigo, pues vas a esperar mucho tiempo. Es imposible sentarse junto al mar, pedirle que se porte mejor contigo a la siguiente mañana o alentarlo para que una tormenta hunda un barco la próxima semana. El mar no está conectado a un nivel de control contigo.  

Pero, ¿qué pasaría si tuviéramos mejores herramientas para nuestra interacción cotidiana con la vida? 
Entonces la vida seguiría siendo como es pero nosotros la percibiríamos de forma diferente. No es lo mismo estar en el mar embravecido montando una pequeña lancha, un chaleco salvavidas y una lámpara de pilas, a estar en ese mismo mar de olas gigantes dentro de un yate de 40 metros, viendo televisión con cable y tomando una bebida refrescante mientras esperamos que la tormenta pase. 

¿Verdad que la vida  (o el mar) puede percibirse muy diferente dependiendo de las herramientas que tengamos a la mano para interactuar con ella? Nótese que digo herramientas para interactuar, no digo herramientas para enfrentar. 

Ahora la pregunta 

¿Cuáles serían esas herramientas que necesito tener para  dejar que la vida se manifieste como es sin temor a que esa misma vida me asfixie? 

Ese es tema del siguiente artículo. 

viernes, 4 de abril de 2014

Lo mismo que el buda

Hacer lo mismo que el buda...sólo que más lento.

¿Notan la triple broma?