jueves, 19 de enero de 2012

Dependencia contra disfrute

La familia es el principal medio de interrelación que tenemos con la sociedad. Como nos llevamos con ella es como nos relacionamos con los demás.

Qué pasa con las familias en donde sus miembros se necesitan mutuamente? Pues fracasan, porque, al igual que con una pareja, las relaciones NO existen para necesitarse, existen SOLO para disfrutarse.

Si esperas que un familiar te ayude más de lo que esperas tu mismo ayudarte, estarás contribuyendo activamente a tu propia degeneración como persona, es decir, no serás feliz. No hay forma de que ganes.

Es lo mismo para la familia, la pareja y los amigos. No existen para crear una red de apoyo. NO EXISTEN PARA ESO.


sábado, 14 de enero de 2012

La verguenza social

Es imposible dejar a un lado la verguenza social. Podemos ver cómo aplicamos censura ante, prácticamente, cualquier estilo de vida. podemos decir que sí realizó esto pero descuida aquello. Lo hacemos con la mayor facilidad y ligereza. No sabemos los entramados de cada persona, pero sí nos damos la licencia de argumentar en qué aspectos sus sistema falla.

Lo hacemos así porque institntivamente estamos comparando nuestro propio sistema. No hay diferencia de género en este aspecto. Hombres y mujeres realizan este ritual de critica por igual. En todo caso cambia la cometología con que se realiza.

Si es imposible salir de la verguenza social, entonces que queda?

domingo, 25 de diciembre de 2011

Felicidad Vs tranquilidad

hoy creo que buscar la felicidades es el equivalente de buscar un animal en un monte. Parecería que nunca lo vas a alcanzar porque cada vez que te esfuerzas por tenerlo y avanzas hacia él, haces ruido. Como es un animal no domesticado el ruido lo espanta. Entre más te esfuerzas por alcanzarlo más elusivo se vuelve. Mientras te esfuerzas estás contento porque sientes que estás haciendo algo significativo y medible para alcanzarlo. Continuas contento mientras haces ruido para alcanzarlo porque en varias ocasiones has visto la punta de la cola de ese animal. Eso te anima  a seguir intentando y anestesia al mismo tiempo la sensación de derrota por no haberlo alcanzado en esa ocasión.

Creo que el proceso es infinito a menos que, haciendo a un lado tus paradigmas dejes de buscar a ese animal y mejor busques un lugar tranquilo donde estar. Hacerlo es relativamente sencillo. Un lugar para estar en paz, con tranquilidad. Un lugar donde no te importe si has conseguido o no ese animal evasivo. Donde contemples tu vida pasar.

Una leyenda dice que después de estar en ese lugar por un tiempo, escucharás pequeños ruidos de la hierba moviéndose. Si no haces nada, más que observar, verás que cierto animal, que se creía extinto por unos o  mitológico por otros, se acerca a ti dándote de vueltas. Poco a poco, lentamente, cerrará los círculos hasta que colocará su pata delantera en tu regazo. Si no haces nada, se sentará cerca de ti y te acompañará. En ocasiones parecerá que se ausenta por algunos días. Los animales salvajes necesitan vida social con los de su especie. Pero a medida que pasa el tiempo, tendrás la certeza que prácticamente todo el tiempo está ahí. Utilizando tus ojos para ver el mundo.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Curación o trabajo interno

Recién acabo de darme cuenta que todo el trabajo espiritual hasta ahora no ha sido para pulirme a mi mismo, sino que ha tenido como finalidad curarme, sanar.

A partir de ahí cambian  mis paradigmas, porque hasta ahora el camino espiritual me parecía uno sin fin. Nunca terminaría de pulirme. Nótese que pulir también implica desgastarse.

Pero si es para curar, le veo sentido a todo. Ahora tengo más tiempo y no me desespero tanto, puedo tener menos prisa, porque quiero sanar, pero no voy a acelerar artificialmente una curación porque podría ser contraproducente.

Me siento muy aliviado.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Una aproximación

 

El empoderamiento y la toma de responsabilidad son un par  de varias aproximaciones que existen para realizar  cambios en nuestro entorno. El cambio del entorno sólo es posible desde un cambio interno. Cuando nosotros somos diferentes, nuestro entorno también lo es.

Reproduzco un comentario que le escribí a un querido amigo sobre cómo podría comenzar a cambiar su entorno:

Lo que me escribes son palabras sabias. Todos los hombres pasamos por esas dudas en una etapa u otra de nuestra vida, en este caso lo estás haciendo siendo muy joven. Es normal que sientas aprehensión por solucionar lo que crees que son círculos viciosos entre hacer un gran esfuerzo para que todo salga bien y a veces recibir mensajes de que no es suficiente. A veces nos sentimos muy frustrados precisamente porque lo hacemos de corazón; es decir, no todo lo que haces por los demás es para que se sientan mejor y estén por consecuencia más cerca de ti. También haces cosas por los demás por verdadero amor e interés en el crecimiento y felicidad de la otra persona. No todo lo que haces está mal. Hay mucho amor en muchas cosas que haces. Puedes sentirte muy orgulloso de esa parte y también puedes sentirte orgulloso de las cosas que, por amor, haces por ti. Cuando te surjan dudas sobre lo que haces o hiciste, remítete a esa parte hermosa de tu personalidad que es dadivosa y atenta para con sus seres queridos. Esa parte siempre está en ti. Siempre. Los demás lo saben y aunque a veces te manden mensajes de que no es suficiente, en general, aprecian (a veces en silencio) lo que haces (o hiciste) por ellos, porque perciben intuitivamente tu cariño.

Ahora, lo que no te gusta. Imagínate un cuarto que ha estado oscuro por 20 años. Si tú llegas y prendes un cerillo, la oscuridad se va inmediatamente, no importa que haya estado por 20 años o 20 minutos, la oscuridad se va. Ahora, si quieres que esa luz se mantenga, puedes empezar con cerillos, después una vela y así hasta asegurarte de tener siempre la luz adecuada que quieras. A veces incluso podrías instalar un moderador de luz para jugar a que hay menos luz o más luz. Así puede hacerse con tu programación sobre lo que no te gusta. No importa por cuánto tiempo la hayas tenido, es posible cambiarla con ejercicios específicos. Nada se encuentra escrito, nada está predestinado. Puedes cambiar en cualquier momento para ser completamente otro. Lo que quieras ser. Puedes aprender en cualquier momento a usar cualquier herramienta que quieras, volverte un verdadero maestro avanzado en su uso, y después dejarla plácidamente en su estante. Ese creo que es tu destino amigo. Aprender a usar todas las herramientas que quieras. Ser un ser humano que explota todo su potencial: un maestro al cual la gente reconoce intuitivamente cuando lo ve y quiere estar cerca de él porque tiene algo.

Si nuestro brazos levantaran 30 kilos sin esfuerzo y nos dan 10 para cargar, pues podemos cargar los diez cuando queramos y por tiempo que nos parezca bien. ¿Pero qué tal si podemos cargar 30 kilos y nos dan esos mismos 30 para cargar? Entonces el tiempo se vuelve un factor importante porque podríamos cansarnos muy rápido de lo que estamos haciendo. Así que si tenemos unas situaciones de 30 kilos y podemos cargar 30 kilos (Dios nunca te da más para carga de lo que puedes cargar) lo que podemos hacer son pesas. Es decir, volvernos más fuertes para que esos 30 kilos no sean relevantes. Si desarrollamos un peso de carga de 100, los treinta kilos que tenemos enfrente son una bicoca.

Te recomiendo dos ejercicios específicos para tus brazos:

1.- Sin que nadie se entere, sin que te metas en problemas, sin que sea delito, sin que haya consecuencias. Realiza pequeños actos de egoísmo para ti, solo para ti, en secreto, que nadie se entere que lo hiciste (para que no te metas en líos gratis), pero que sean muy reconfortantes. Tú sabrás que se antoja, no tienen que ser grandes cosas, pero insisto, que no tenga consecuencias y que a la vez sea (o sean) muy reconfortante(s). Hazlo 3 veces a la semana.

2.- Imagina una situación que ya pasó, una discusión, un evento, un olvido. No importa que haya sido o no tu culpa. Algo que no te haya gustado. Ahora, sin que te eches la culpa. Haz un ejercicio de responsabilidad para ver cómo tú contribuiste a la situación. Hazlo en silencio, es un análisis sólo para ti, es en secreto. Incluso para las cosas que aparentemente son fortuitas. Trata de imaginarte cómo podrías haber evitado el olvido, como podrías haber evitado la discusión o el evento. Hazlo desde una perspectiva amorosa, no se vale que lo hagas desde el enojo. Es como diciendo: Si yo me cuido (por amor, no por miedo) en todo momento, para la otra, ¿cómo podría yo contribuir para que esto no me vuelva a pasar? No es acusatorio, no es reclamo, sólo es un ejercicio amoroso desde la imaginación. Imagínate ese mismo suceso, previniendo la situación, con mucho amor y si puedes con un toque de humor. Trata de hacerlo con todas las cosas que te pasen en tu vida cotidiana, las cosas pequeñas y las grandes. Con todo.

Te deseo unos buenos bíceps amigo. Todo es cuestión de tiempo y unas idas al gym.

Abrazos.

martes, 30 de agosto de 2011

Qué es la sombra

La sombra es lo que no ve. Se usa esa palabra precisamente porque se utiliza para decir que cuando un objeto impide el paso de la luz, se forma una sombra con el contorno de ese objeto. Por eso se le llama sombra, no tiene ninguna connotación eclesiástica o mucho menos de negatividad o de maldad. Sólo es la parte de nosotros que no se ve. A la parte que sí se le ve se le llama Ego, y es lo que todos percibimos como nuestro carácter, costumbres, deseos, etc. Tenemos entonces un parte que sí se ve que es el Ego y otra parte que no se ve que es la sombra. Para que una persona viva sin miedos, no debería haber una diferencia entre su sombra y su Ego, es decir, todo lo que él o ella es debería ser trasparente.

Los miedos surgen a partir de una persona que está sumamente dividida, es decir que mucho de ella se encuentra oculto. Como mucho permanece oculto (en ocasiones incluso para la persona misma) entonces existe una sensación de inseguridad que es directamente proporcional a la cantidad escondida. Es decir, entre más oculta y grande sea la sombra, existen más miedos. *

Déjame poner un ejemplo. Es como si fuera un carpintero experto que tiene una gran cantidad de herramientas a su disposición. Digamos que 300. Con ese número de herramientas se puede hacer todo lo que a un carpintero experto pudieran encargarle. Desde bancos para sentarse muy básicos hasta grandes piezas de ebanistería muy finas y elaboradas.

Si el carpintero conoce todas sus herramientas, está tranquilo y sereno porque sabe que puede hacer cualquier cosa que le encarguen, o que él por gusto quiera hacer. No se siente nervioso por lo que el mundo externo representa; no siente ansiedad por si en algún momento le llegara un encargo rápido o difícil: él sabe que tiene herramientas eléctricas listas para hacer los trabajos rápidos y toscos, y que tiene también pequeñísimos cepillos y limas para trabajar sutilmente los detalles. Incluso sabe que si las condiciones se lo permiten, puede sacar su viejo banco de trabajo, tomar el martillo y darse todo el tiempo del mundo para hacer una simple silla. No importa, él tranquilo. Para el carpintero experto la vida es muy sencilla y con pocos dramas.

Pero supongamos que existe otro carpintero que tiene las mismas 300 herramientas pero no sabe usarlas todas. Digamos sólo para ejemplo que sabe usar las manuales y algunas eléctricas. Entonces se preocupa, porque ya le han llegado pedidos que le exigen utilizar otras herramientas aparte de las que ya conoce. Le da una sensación de enojo y malestar pues no le gusta vivir con la incertidumbre de qué tipo de pedido podría llegarle, porque no sabría si podrá cumplirlo a tiempo.

La sombra representa esas herramientas que ya están ahí pero que no sabemos usar. Todos tenemos un número X de herramientas que no sabemos usar.

Vamos a complicar un poco las cosas y digamos que esas herramientas, las sepamos usar o no, tienen vida propia. Ambos carpinteros lo saben y lo disfrutan. Cuando usan sus herramientas saben que ellas tienen vida propia y que también toman pequeñas decisiones cuando son utilizadas. Casi, casi ellas hacen el todo el trabajo. La función del carpintero es ver por encima de las herramientas para decirles hasta dónde cortar y qué tan profundo deben hacerlo, o decirles a las brochas la cadencia con la que se debe aplicar el barniz a la madera.

El problema con el otro carpintero -el que no sabe usarlas todas- es que las herramientas que no sabe usar también quieren trabajar (para eso están). Y cuando se presenta un encargo donde ellas serían las ideales para completarlo, se activan automáticamente y quieren hacer por ellas mismas el trabajo. ¿Cómo sale ese trabajo?, pues de la chingada; las herramientas por sí solas no pueden hacer el proyecto solicitado, necesitan al carpintero (al Ego) para hacerlas, pero si él no sabe usarlas, el trabajo sale mal.

El carpintero inexperto se espanta, y en lugar de reflexionar sobre las bondades que tendría aprender a utilizar esas herramientas, lo que hace es amarrarlas en sus estantes para que no salgan de ahí. Entre más tratan de salir esas herramientas, más las reprime el carpintero inexperto para que no lo metan en problemas (piensa él). Por supuesto las herramientas se enojan con este carpintero y le guardan una especie de rencor. No solamente por haberlas amarrado sino también porque consideran que el carpintero puede aprender a usarlas en cualquier momento, y efectivamente no lo hace.

Pero, ahora digamos que el carpintero inexperto está harto de esta situación en donde parece que no queda bien con nadie, ni con el cliente, ni con sus herramientas ni con él mismo. Quiere aprender a usar esas herramientas después de reconciliarse con ellas y saber todo lo que haya por saber sobre su oficio, porque para eso se hizo carpintero.

Este proceso  es en espiral y sumamente excitante. Te hace sentir muy fuerte y poderoso mientras lo vas haciendo, con cada paso, te ves a ti mismo diferente. No es fácil. A veces es doloroso, pero es como ir al dentista: dolor ahorita por un bien mayor y duradero. Trasforma tu vida. No vuelves hacer el mismo y los que están cerca de ti lo notan. Te empiezan a tratar diferente porque intuitivamente saben de tus cambios internos. Vives más tranquilo.

jueves, 25 de agosto de 2011

Efeméride de una encarnación

 

O lo que es lo mismo; para leerse mientras de escucha Beat it.

Si los maestros , en generaciones le contaran alguien, tal vez a mi mismo, el proceso que lo ha llevado a ese punto, contarían cada encarnación utilizando el equivalente escrito a un párrafo de una hoja carta. Como a mi ya me sucedió en esta: los maestros me reseñaron mis encarnaciones pasadas,

Qué dirían de esta? cómo resumirían algo que para mi es tan importante (mi vida) en 2 minutos antes de pasar a la descripción de la siguiente encarnación?.

La fragilidad de la vida me apabulla, parece que no es casi nada, una encarnación no es casi nada, es un parpadeo, pero para mi lo es todo, todavía creo que esto es lo que soy  y tengo miedo que la muerte llegue y me sorprenda diciendo hey! espera, todavía no!.

Ojala dijeran que en esta encarnación aprendí a no tomarme las cosas tan en serio, o , como en mis momentos de pesimismo me digo, dirán que en esta encarnación murió pensando que tal vez para la otra no se tomará las cosas tan en serio.

De cualquier manera el resultado será el mismo: habrá la misma ceremonia y  celebraciones. El resultado es tannnn insignificante, porque tengo otras 800 encarnaciones para pasar tal punto. Pero para mi , yo, me lo tomo muy en serio todavía. Quisiera tener una vida trascedente, una con propósito. Una que no se resumiera en 1 párrafo. Es inútil, de todas maneras se resumiría así. Aun que me iluminara. Se habla de los maestros ascendidos en tan pocos párrafos…..

Creo que al final todo nace de un enojo por el camino que me tracé en esta encarnación, si daba lo mismo, ¿por qué escogí tener la vida que lleve y no otra con menos tribulaciones?. Aclaro que no fueron extremosas mis tribulaciones, pero aun así. Podría haberme ahorrado muchas cosas, algunas penurias y sin embargo, elegí  no hacerlo a pesar de que daba lo mismo. 

Lo que cancela este ejercicio de victimización que acabas de leer, es que finalmente me preguntaron antes de venir si estaba de acuerdo, y yo , no solamente dije que sí, sino que le agregue detalles personales, además, he cambiado 14 veces mi destino en esta encarnación, también eso habla de autodeterminación, así que sé que hay poco de fondo de qué quejarse.

Ahora, reflexiono sobre el presente y ya que no puedo hacer nada por el pasado, puedo hacer algo por cambiar mi presente?

No se puede hacer nada con el pasado ni con el futuro, cuando más, la única forma de modificar el futuro es modificando el presente. Así que tengo ante mi la opción de cambiar o no mi presente.  Pero en realidad el problema ahora es qué elegir.

Así que puedo hacer mi vida un cacahuate porque da lo mismo.