viernes, 12 de octubre de 2012

La fuerza

Últimamente he estado conociendo historias de mujeres: Son mujeres que son fuertes, que luchan, que no dejan de intentar, que se preocupan por su gente, que quieren mejorar. Pero también detrás de eso existe un discurso ontológico subyacente: Somos fuertes pero sufrimos por tener que ser fuertes. Somos fuertes pero nos enojamos por tener que ser fuertes. Somos fuertes porque la debilidad de los ho
mbres nos obliga a ser fuertes. No entienden que todo lo que les pasa en la vida ha sido planeado por ellas mismas para crecer como seres humanos, enriquecerse emocionalmente y crecer. Creen que las han obligado a sacar su fortaleza. Nada más alejado de la realidad. Estas mujeres no se dan cuanta que cuando dan a luz las mujeres están solas: Pueden estar rodeadas de familiares, médicos, etc, pero al final, la única que esta ahí haciendo la labor de parto son ellas. Si esto es cierto, por qué se victimizan tanto porque no hay un hombre o el hombre que hay no es lo suficientemente fuerte o solidario o ambicioso? ¿Desde cuándo les han solicitado un hombre para pasar un examen profesional? Ahí también estuvieron solas (nadie podría contestar en su lugar) y lo hicieron bien. Amigas, no abarquen este problema desde el punto de vista de la soledad. Si llueve en su vida, no piensen que las obligan a pasar por eso, mejor véanlo desde un punto de pista lúdico y retador. Los hombres servimos para disfrutarnos, nada más para eso. No estamos aquí para ayudarlas. Sólo estamos aquí para ser tiernos y ofrecerles de vez en cuando otro tipo de visión sobre el mismo tema. Estamos aquí para ser sus compañeros, sólo eso.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Me gusta regresar

Me gusta regresar a la India, donde un sacerdote del infierno siempre me bendice y saludo a mi hermano con un sonrisa mientras pide dinero frente al río ganges.

Me gusta regresar a a San francisco donde todo está a la mano.

Me gusta regresar al sur de China, donde la gente no sabe que es feliz porque cada minuto de trabajo es uno de gozo y el adolescente, mi adolescente vierte agua junto al río sabio mientras pedalea su vida.

Me gusta regresar a Singapur para ver a mi niño interno sorprenderse con el fuego en el cielo, tomar mal café y aprender del presente.

Me gusta regresar a Argentina con sus arboles cruzados por sus copas arropando las calles, caminar interminable y tomar buen vino.

Me gusta regresar a Canadá donde dios saluda de a poco, muy suave y desde el cielo.

Me gusta regresar a Malasia donde al paraíso le dicen isla y los musulmanes alaban a dios a través de la paciencia.

Me gusta regresar a Tailandia donde te puedes subir a los lomos de casi todo.

Me gusta regresar a Japón donde todo está en orden y los budistas...son mayoría.

Me gusta regresar a Bolivia donde reviso mi vida en el lago Titicaca .

Me gusta regresar a Perú donde vive mi madre donde termina el camino de Inca y la sabiduría de las montañas de Ollantaitambo suda hacia el pueblo inmisncuyéndose en mi escepticismo.

Me gusta regresar al Chile donde la madre teresa de calcuta no tiene trabajo y el corazón de los hombres hace que yo flote en el desierto.

Me gusta regresar a Guatemala y a sus lagos entre volcanes y a vivir en chozas.

Pero más me gusta regresar al Ajusco donde la chispa de dios me saluda diario, jugamos con el perro y tomamos buen café.





martes, 7 de agosto de 2012

La necesidad del sufrimiento


-¿El sufrimiento en mi vida es necesario?
-Sí
-¿Es la única forma de crecimiento?
- No
-Entonces, el sufrimiento es la mejor forma de crecer?
-No
Imaginemos que eres dueño de un automóvil y que te has propuesto salir a manejar diariamente. Todos los automóviles tienen varias velocidades. Imaginemos que la primera velocidad representa los momentos más difíciles de tu vida, que la segunda representa menos dolor, la tercera aún menos, en la cuarta casi no hay dolor y en la quinta no hay. Imaginemos que el auto representa tus actividades cotidianas: qué estudiaste, en qué trabajas, cuanto ganas, en dónde vives.
La ciudad representa tu marco conceptual actual: tus paradigmas (creencias), lo que crees que es importante y lo que no crees que sea importante. También definen cuánto tráfico encuentras en la ciudad. Entre más tráfico tenga tu ciudad, más lento andarás y lo más importante: Tendrás que usar las velocidades inferiores de tu auto con mayor frecuencia. Como veras, no tiene muchos caso cambiar de carro. Cuando más, te sentirás más cómodo en el tráfico.
Ahora imagina un lugar dónde casi no se usan las primeras velocidades. En este lugar existen tramos en los que puedes ir con la quinta velocidad casi todo el tiempo. En ocasiones, sí tendrás que usar la primera, segunda y tercera, pero sólo para tomar impulso. Ese lugar se llama carretera o, incluso, autopista.
¿Ahora, cómo llego a la carretera? Simple pero arduo: cambia tu marco conceptual, ergo tus paradigmas.
Existe una maravillosa aventura ahí afuera: un lugar donde puedes ir a toda velocidad sin importar qué auto tengas. Un camino que te llevará a paisajes que nunca has visto desde tu ciudad. No porque no la veas, no existe. Ve, compra un traje de baño y sala buscar un lugar donde hay brisas en el rostro todo el tiempo y agua juguetona a tus pies. Te aseguro que también te divertirás en el camino.

viernes, 27 de julio de 2012

No le temas a la oscuridad



¿Existe la sombra? Sí. ¿Existe la luz? Sí. ¿Son equivalentes? No.
Pensemos en una puerta hermética que divide un cuarto. De un lado de la puerta existe la mayor de la oscuridad y del otro la luminisidad completa.
Ahora abrimos la puerta hacia un lado y al otro. Por más pruebas que realicemos la luz siempre iluminará al cuarto oscuro. Bajo ninguna circustancia la oscuridad se introducirá en el cuarto luminoso. ¿Por qué, apesar de que ya sabe esto, sigues revisando la chapa de la puerta sólo para asegurarte que la sombra no entre? Bueno, es una broma cósmica.
La oscuridad sólo es la ausencia de luz. Es una manifestación que existe únicamente cuando no existe luz. Veamos ahora algunos atributos de esta oscuridad:
  • Es ignorante
  • Es rabiosa
  • Es ciega
Pensemos en ella como un toro. Es un toro ciego, ignorante y rabioso y sólo existe porque en ese momento, donde vive, no hay luz.
¿Es peligroso? Sí.
¿Puede hacerte daño? Sí.
Imagina que como parte de tus diseños para esta encarnación decides en un momento de tu vida estar en un lugar donde hay poca luz. No es completa la oscuridad por el simple hecho de que tú te encuentras ahí y con tu luz interna iluminas las inmediaciones de tus pasos. Ahora, te encuentras con el monstruo frente a frente. Como el toro es ciego, no ve tu luz y solamente te puede localizar por medio del oído o del olfato. Si te mueves, te escuchará y tratará de embestirte. Si sientes miedo te localizará a través del olfato: tu adrenalina impregnará el aire.
En este punto tienes dos alternativas: La primera es luchar, pelear por tu vida. La táctica es lo de menos. Querido lector, ahora te presento el cambio de paradigma: esa lucha no es necesaria.
La segunda alternativa es caminar tranquilamente hacia afuera del ruedo. No hay ruido en tus pasos, no hay miedo en el aire, no hay disposición a pelear. La sombra no te localiza, la lucha no sucede y tu vives libre del miedo a que un día la sombra te atrape. ¡Que concepto!
Te preguntarás qué hay de los seres humanos que viven de la sombra. Dentro del proceso de libre albedrío esas almas han decidio experimentar el uso de esa fuerza oscura. Pero sólo es parte de un juego, sólo es un experimento. Dentro de su papel, su personaje alimentará a la bestia y la cuidará. Para cumplir con su papel, se encargará de hacer propaganda: como la bestia es ciega, rambiosa e ingnorante, deben gritar a todos los vientos que hay una bestia peligrosa. Si sientes temor, tus temores se harán realidad: la sombra te atacará y tratará de matarte... pero sólo en ese caso.
No somos el premio en un lucha entre el bien y el mal. Confía en tu luz, conéctate con tu parte más sabia y camina tranquilamente fuera de esa experiencia que ya no necesitas. Recuerda, somos maestros encarnados con un plan, con una estrategia diferente en cada encarnación y con un sólo propósito: el regocijo de la expansión haciendo conocido lo desconocido.

viernes, 13 de julio de 2012

Nuevo sitio WEB

Hola que tal. Les presento un nuevo sitio Web donde se presentan herramientas para el crecimiento interior y cambio en la vida cotidiana. La dirección es: Las trece vidas de cecilia

lunes, 2 de julio de 2012

¿Por qué hay gente mala en el mundo?


Imagina que te presentan a un niño pequeño. Tiene un rostro similar al tuyo: la mirada, el parado, la sonrisa. Compartan múltiples características, tanto físicas como emocionales. Casi adivinas el nombre antes de que te lo digan.  Después que los presentan te explican las reglas de un juego en el que tu previamente pediste participar:

Debes educar a esta pequeña criatura para que se convierta en el mejor presidente de México en toda su historia.

Sí, las instrucciones son un poco escuetas, pero todo juego tiene pocas reglas.

Te quedas pensando un momento y después decides que la mejor manera de asimilación del aprendizaje es a través del enriquecimiento vivencial. Decides que para ser el mejor presidente en la historia del país,  necesita conocer a todos los tipos de ciudadanos que tiene México: desde lo más sombrío a lo sublime, de la escases a la abundancia, de la desesperación a la levedad.

Basándote en estas primicias, decides que primero viva un tiempo en los lugares donde se encuentran las emociones primarias: odio, sufrimiento, traición, hambre, abandono, escases. El plan es que conozca esas emociones primero para después conocer, siempre poco a poco, a sus emociones, digamos, contrarias. Es un tipo de pirámide. En su base se encuentran las pasiones, en medio las emociones y después las certezas.

Para hacer el proceso más eficiente, decides que viva en esos lugares no como el futuro presidente sino como uno más de los que viven ahi. Bajo el mismo techo. Compartiendo los bocados del aire. Con necesidades y temores idénticos. Para hacerlo es necesario que pierda parcialmente la memoria, si no, no sería auténtico el proceso acuerdan los dos. Con un toque de livianidad, te parece que lo mejor es que una parte de él recuerde los sucesos para que poco a poco pueda decidir con sabiduría hacia donde desea ir a continuación.

Ahora imagina que decides que lo mejor es utilizar una encarnación, una vida, para cada episodio de aprendizaje y que lo mejor es que ese pequeño niño analice junto contigo lo que recién vivió y juntos analicen el cajón de emociones que desean explorar cada vez que haya terminado una encarnación.

Le explicas al pequeño el plan. Entre los dos lo analizan. Le preguntas si está de acuerdo. Te dice que sí. Después le preguntas si está seguro: Se le olvidará quién es, de dónde viene, no sabrá mientras se encuentre en medio de una encarnación que esto es un juego.  Pasará frio, hambre, dolor. Sobre todo en las primeras encarnaciones.  El niño levanta la vista y ves en sus ojos sabiduría y alegría. Te dice, ahí, en ese mundo que me cuentas, pasan cosas extraordinarias y yo, no me lo perdería por nada.

En la última escena te encuentras al borde del universo junto con el muchacho para su primera encarnación. Han decidido que sea  antropófago y morir joven a causa de una enfermedad gastrointestinal. A los dos les parece una gran idea que primero aprenda que no es tan buena idea andarse comiendo a los dos. Con una gran sonrisa, tu muchacho, simbólicamente, se lanza hacia el mundo mientras tú le sigues con la vista sintiendo sólo admiración y respeto.

Hasta ahí dejamos esta historia, sólo agregamos estas preguntas para usted querido lector:

-      ¿Cambiaría la historia si el objetivo del juego no fuera ser el mejor presidente de México sino otro?
-      ¿Cuál cree usted que podría ser el verdadero objetivo del juego?
-      Cómo se modificaría la historia si se supiera que ambos personajes tienen el mismo rostro?

-   Cómo se sentiría usted si fuera posible preguntar cúal es el plan general para su encarnación actual?

miércoles, 23 de mayo de 2012

El ser superior

Qué podía decir cuando te vi por primera vez: Yo meditaba con un canción tranquila, se terminó y comenzó una ritmica. Me quedé en la meditación disfrutando cuando te vi. Bailabas al compás de la música, tenías mi rostro. Comncé a llorar. Era cierto. El dios que le detuvo a Abraham su mano, el de la zarza ardiendo, el de Elías, el de Jacob, bailaba divertido, tal vez un pco torpe delante de mí disfrutando la música. De tantas maneras qque había para hcerlo escoge la más liviana y casual. Ahí pedí por primera vez que en milápida se escribiera que había aprendido a no tomarme las cosas tan en serio. Dios baila para mi y además confirma la leyendza al mismo tiempo. Qué podía decir cuando vi que tenías mi rostro? Qué afirmación era pertinente cuando supe que la leyenda de San Pablo era cierta? Yo lo comprobe en un parque de Atzcapotzalco mientras me veía y moviendo los hombros.

Por eso te mandé decir que si llevabas el timón de mi barca, yo siempre continuaría remando.

Años después, me contestaste:

¿Qué crees que siente un padre la primera vez que su hijo más amado voltea la cabeza buscándolo?
¿Qué crees que siente el creador cuando su criatura dice que confía en ti?
¿Qué crees que sentí cuando te reias y decías que sabías lo que yo hacía?


Dejo estos testimonios como flores blancas en un altar de parte de un dios encarnado , un verbo hecho carne habitando anonimamente - a veces incluso para él- en la ciudad. El citadino mistico.